9 semejanzas entre la escritura y la programación

Muchos ya conocen mi fascinación por la programación y la escritura. De hecho, fue la razón número uno para escoger mi carrera como Ingeniera en Computación. Pasé gran parte de mi vida programando, aproximadamente diez años donde conocí varios lenguajes y realicé proyectos en cada uno de ellos. Sin embargo, la escritura estuvo antes. El motivo por el cual quedé fascinada con la programación fue porque, al igual que con la escritura, era capaz de crear nuevos mundos con ella.

Y esto me llega al siguiente post, un poco más personal, donde quiero hablar de dos de mis grandes pasiones: escribir y programar. ¿Imaginarían que tienen tantas semejanzas? Los invito a leer y, quizás, ¡algún lector sea programador y entienda mi sentir!

1 – En ambos hay documentación.

No es imposible iniciar la construcción de un programa sin documentación, pero se corre el riesgo de cometer errores y no comprender al 100% el problema. Eso provocaría que el resultado no sea idóneo para la realidad. Del mismo modo, ocurre con la escritura.

Antes de comenzar un proyecto, debemos documentarnos. Debemos entender el proceso que vamos a recrear, hablar con los involucrados y levantar la información. Por ejemplo, recuerdo que cuando empecé mi proyecto de un sistema para gestión de bibliotecas, tuve que ir varias veces hasta la biblioteca de la universidad para hablar con la encargada y entender el proceso: ¿Cómo llegan los libros? ¿Existe alguna ficha que deban llenar? ¿Cuáles son los datos de estas fichas? ¿Cómo gestionan los préstamos? ¿Qué datos le piden a un estudiante para prestar el libro? Todas estas preguntas me llevarían a entender el proceso y recrear la solución en mi cabeza, punto necesario para iniciar mi tarea frente al pc.

s hora de ir haciéndote las preguntas correctas para investigar sobre tu proyecto de escritura o programación.
Es hora de ir haciéndote las preguntas correctas para investigar.
Fotografía de Pexels.com

¡Pero Caro, yo solo quiero escribir una historia de amor entre dos adolescentes que pasan juntos su último año de curso!

Está perfecto, pero quizás para esa historia de amor necesitas saber algunas cosas: como horarios de clases, materias que ver. ¿Dónde está ambientado? ¿En USA? ¿Cómo serán los horarios de USA? ¿Algunos de los personajes tienen algo especial? ¿Se harán tatuajes? ¿Sabes cómo se hacen los tatuajes? Tenemos que aprender a hacernos las preguntas concretas para levantar la mayor cantidad de información posible y tener claro el panorama. ¡Imagina! Has decidido escribir este amor romántico entre dos jóvenes y pones que aparece un león de la nada en el patio de uno, ¡en un lugar donde no hay leones! Probablemente eso no tenga sentido.

Así que lo mejor que podemos hacer es documentar, o en tal caso, ir al siguiente punto para que aquello que parece imposible sea posible 😉

2 – En los dos es necesario planificar.

Planificar es algo que hacemos en la escritura y en la programación.
Sí, es hora de armar tu mapa y recoger todo para tu historia de amor.
Fotografía de Pexels.com

La planificación es la herramienta perfecta para que podamos consolidar nuestro proyecto, en programación o en la escritura. Después de documentarnos tendremos toda la capacidad de definir por dónde iniciar, cuál será la hoja de ruta a seguir y dónde acabar. De este modo, el proyecto se vuelve algo tangible a ser acabado.

No hay nada más complicado que navegar a mar abierto con brújula averiada y ningún mapa en mano. Eso sería programar o escribir sin planificar. Si no tenemos claro qué hacer, tendremos el riesgo de perder el rumbo y realizar fusiones que no vamos a usar, o escribir escenas de relleno que no nos lleva a ningún lado. Y ojo, no significa que de vez en cuando no sea necesario hacer algo no planeado. De hecho, ¡es algo que seguro va a ocurrir! Pero con un mapa podrás contrastar lo que tienes que hacer con lo planificado y definir si realmente es necesario o no, para replanificar.

Imagina, quieres sí o sí escribir esa escena donde la pareja de enamorados jóvenes en USA se encuentran con un león en el patio. Como dijimos en el punto anterior, ¡no tiene sentido eso! Al menos que expliques o muestres desde el inicio que hay un nuevo lugar de reserva para leones instaurado cerca de la ciudad y menciones en algún punto antes que alguna vez se había escapado uno hace años. ¡Imagina! Ahora todo tendría sentido y eso ha sido posible porque, al planificar, tienes libertad de colocar las piezas correctas para hacer tu universo verosímil. Es como haber creado una variable que voy a usar en una de las funciones principales del programa a mitad del desarrollo.

¿Sabes que es un autor mapa o brújula? ¡En este artículo lo explican muy bien!

3 – Todo se arma como un puzle.

En programación: cada variable debe tener una razón, cada función se debió crear para ser usada en algún momento. Nada puede quedar al azar. Hacer esto, aunque bien el programa trabaje bien, demostrará la falta de experticia y significará un uso de recursos sin sentido. En la escritura es igual.

«Uno nunca debe poner un rifle cargado en el escenario si no se va a usar. Está mal hacer promesas que no piensas cumplir». Chéjov

Si mencionaste que hay una reserva de leones en tu historia, lo más probable es que signifique algo. ¿Será que nuestro protagonista irá allí? ¿La rara enfermedad pudo haber nacido de ese conservatorio? ¿La persona que busca está relacionado con ese lugar? ¿Una forma de mostrar que el personaje es animalista? ¡Debe significar algo! Así que siempre debemos cuidar que todos los detalles tengan sentido en un todo y borrar aquello que sobre dentro de nuestro proyecto. Es seguro que seguiremos depurando, incluso al haber acabado de escribir todo, pero de eso hablaremos después.

4 – Pasar horas escribiendo sin parar.

La escritura y la programación tienen esto en común. Solo necesitas estar en tu espacio de trabajo, concentrarte y dejar que tus manos hagan los suyos. Podía fácilmente estar programando una web toda la noche, corrigiendo, reestructurando, revisando, reescribiendo y no darme cuenta hasta que el sol aparecía por mi ventana. Al escribir, me ha pasado exactamente igual. A veces te sumerges tanto que no puedes detenerte. Sigues, sigues, sigues hasta que se agotan las ideas. La experiencia es sublime.

Y aquí hago un paréntesis, porque: ¿adivina que también puede pasar? Pasar horas viendo una pantalla en blanco. Los bloqueos ocurren en ambas áreas y también se soluciona de la misma manera. Nada mejor que buscar chocolate, caminar un poco, ponerte a ver una serie o escuchar música para que entonces, esa idea ganadora llegue a tu cabeza y salgas corriendo a buscar a tu PC para seguir con tu proyecto.

5 – Corregir y corregir hasta acabar.

Quizás te diste cuenta al releer que pusiste que tu personaje principal tenía ojos castaños cuando eran verdes o te equivocaste con la referencia del lugar o dijiste que había despertado a las siete de la mañana y luego que despertó muy tarde. ¿Qué significa esto? ¡Corregir!

El proceso de corrección inicia desde el primer momento que empezamos a escritura, y esto ocurre como con la programación. Quizás la función que estaba creando no era la correcta, confundí el tipo de variable o el sistema me da error porque coloqué la instrucción en un punto donde todavía no tiene datos operar. Esto es algo que ocurre y que tengo que corregir conforme voy escribiendo. Y cómo estoy al tanto que parte del programar (y escribir) es equivocarme, corregir y continuar, los puntos de frustración bajan muchísimo.

6 – No puedes llegar al producto final solo.

Olvídate de esos anuncios de empleos donde piden que un programador sea diseñador, experto en redes, marketing digital y catador de café. Un buen programa necesita el trabajo conjunto de varias personas. Debe estar la persona que se encarga de las bases de datos, el programador y tester, seguro también alguien que se encargue de la visualización del programa para que sea atractivo. En los términos de programación actual, puede que haya un fullstack (diseñan, desarrollan y hacen café), pero lo ideal el que el trabajo no recaída en un solo par de hombros.

En la escritura es similar. Cuando ya hicimos el texto, es necesario corregirlo y la corrección no siempre viene de nuestra mano. Es difícil que no se nos escape erratas, por más que dejemos descansar el texto. De hecho, es un reto para mí porque parece que la labor de la edición es inevitable. Además de eso, si quieres publicar, debes contar con un diseñador para portadas, un maquetador para ebook o libros físicos, incluso un lector beta para que te dé su opinión.

Un trabajo en equipo dará mejores resultados.
Un trabajo en equipo dará mejores resultados.
Fotografía de Pexels.com

Caro, yo diseño, edito, corrijo, publicito y me hago café. ¡Soy un fullstack en la escritura! ¿Hay algo de malo en eso?

No, para nada. Pero organiza cuánto tiempo es lo que inviertes en todas esas actividades extras que podrías invertir en un nuevo proyecto y verifica si esa es la mejor opción. A algunos le funcionan, yo particularmente tengo que sacar el poco tiempo que me queda de mi trabajo formal y no podría hacerlo todo. Así que compro un poco de ese tiempo que necesito escribir, pidiendo ayuda o pagándolo para que me apoyen en esas actividades que yo no puedo hacer.

7 – La satisfacción final es indescriptible.

¡Felicítate! ¡Lo has logrado!
¡Felicítate! ¡Lo has logrado!
Fotografía de Pexels.com

Después de horas trabajando, documentando, corrigiendo, volviendo a corregir, releyendo, revisando, testeando… ya lo tienes. ¡Ya acabó! Ese momento de satisfacción es tan increíble que pocas cosas encuentro iguales. Cuando terminaba de armar una web o un programa y lo veía funcionando, se sentía de maravilla. De repente eres capaz de todo y nada puede detenerte. Lo mismo siento al terminar de escribir una historia, al tener que despedir a los personajes y ponerles un punto final. Da entre nostalgia, pero alivio.

Tanto en la escritura como en la programación, disfrutar este momento es mágico: es una buena ocasión para brindar por el resultado de tu trabajo. Claro, que todavía no está completo y seguramente debe pasar por otras etapas, pero ya tienes la mayor parte del trabajo hecho, fruto de toda tu dedicación. Así que regocíjate en ello, brinda por ti, descansa, felicítate, escribe una hoja solo contando lo maravilloso de la experiencia.

8 – Siempre, repito, siempre pudo quedar mejor.

Ya lo acabaste. Ya lo tienes listo, tus usuarios o lectores lo aman, tus compañeros (editores) lo han pulido. Sientes que puedes dejar ir a tu hijo adorado. Después de seis meses o un año, decides encontrarte de nuevo con él. Un reencuentro para disfrutar de tu logro y dejarlo ir para siempre… Entonces, gritas. ¡Cómo fui capaz de declarar así esta variable? ¿Por qué usé 10 líneas para esta instrucción que pude haber resuelto con dos? ¿Cómo se me ocurre formar esta frase tan larga? ¿Quién demonios puso esa descripción tan escueta allí?

Tanto en la escritura como en la programación, sé que la práctica y la experiencia me dan las herramientas para hacer un mejor trabajo y eso me hará más sensible para notar mis errores pasados. ¿Qué hacer? ¿Correr a decirle al lector que me devuelvan los libros porque tengo que corregir ya? ¿Decirle a mi cliente que dé de baja a la web porque tengo que hacer más económico el código? Pues no, pasemos la página. Usemos eso que sabemos para hacer un mejor proyecto futuro. Aboquémonos en nuestros próximos objetivos y tomemos a cada proyecto acabado como un peldaño para ser cada vez mejor.

9 – Todo proyecto es retador.

No importa cuántos programas hayas realizado, cuántas Webs hayas publicado y cuánto libros hayas editado: todo nuevo proyecto se siente como algo nuevo. Nada es igual, ¡nada! Igual debes documentarte y planificar. Al comenzar a trabajar, te encontrarás con nuevos obstáculos, utilizarás todo lo aprendido y, sin embargo, deberás aprender más, incluso enfrentarte a conocimientos que cuestionan lo que aprendiste en el pasado. Tanto en programación como en la escritura: nunca nada es exactamente igual.

Si ya terminaste un proyecto de escritura o programación, es hora de ir por el siguiente.
Si ya terminaste, es hora de ir por el siguiente.
Fotografía de Pexels.com

Es fascinante como cada nuevo proyecto en programación significó algo nuevo para mí, sea por el uso de una nueva tecnología o por ser un programa que se iba a encargar de resolver otro tipo de problemas: siempre era algo desconocido y excitante. Con diez años escribiendo sin parar, puedo decir lo mismo. Cada nueva historia, así fuera en el mismo fandom o con los mismos personajes, me retaban más y más. Problemas diferentes, locaciones o temáticas diferentes, todo me ayudaba a seguir explorando mis propios límites. Así que este trabajo es un enemigo natural contra el aburrimiento.


Estas son mis nueves cosas que asemejan la escritura con mi carrera, la programación. Aunque en este momento estoy trabajando en otra área (la consultoría), siento que muchas de estas cosas siguen vigentes incluso hoy. ¿Qué opinas? ¿Puedes encontrar también semejanzas entre tu carrera y la escritura?

¡Me gustaría leerte!

Carolina Villadiego

Carolina Villadiego es una escritora entusiasta que tiene 10 años escribiendo historias de temáticas LGBT con drama realista que ha conmovido el corazón de sus lectores. Ha sido programadora, profesora, consultora, fanficker y rolplayer. En el año 2018 alcanzó un premio Wattys dentro de la plataforma de lectura online Wattpad por su libro: Hijo de Payasos.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Lo siento! No está permitido copiar este contenido.